viernes, 8 de enero de 2010

Sobre lo común de la diferencia.

Hoy, durante las clases, no he podido evitar escuchar un retazo de la conversación que mantenían dos compañeros sentados detrás mío. Uno de ellos hablaba sobre sus intentos por ser diferente, por salirse de las convenciones sociales más extendidas. 

Su tono de voz me dio a entender que tales esfuerzos eran algo totalmente voluntario (y hecho a propósito), a pesar de que, cuando su interlocutora le reprochó ese hecho, se apresuró a aclarar que la música que escuchaba, su modo de vestir, de comportarse... eran fruto de sus preferencias personales y que lo inusual de las mismas era sólo casualidad. Yo (oído avizor) no le creí.

No sé si será una impresión mía o quizás un hecho demostrable, pero encuentro que cada vez más gente intenta separarse de lo convencional para adentrarse en las llamativas sendas de LO DIFERENTE. Niños que se rebelan contra los padres, jóvenes que se niegan a cumplir las normas, ancianos que desean vestir como si tuviesen treinta años... cualquier edad es buena para demostrar su individualismo y sus deseos de romper con lo preestablecido a cualquier precio (aunque en algunos caso se la pérdida de la dignidad). 

Pero con cada nuevo adepto, el culto a la diferencia pierde un poco de su trasgresión, de su esencia. La diferencia es cada vez menos diferente. 

Quizás esta corriente siga consiguiendo seguidores hasta que los antes considerados "normales" pasen a ser los "bichos raros". Quizás este proceso se detenga y se invierta hasta que todos alcancemos una total uniformización. O quizás, puestos a conjeturar, una zanahoria gigante venida de un lejano planeta nos enseñe a todos a mostrarnos tal y como somos en realidad, sin máscaras ni edulcorantes. 

Al final, sólo nuestro espíritu marcará la diferencia.

martes, 8 de diciembre de 2009

Reflexión

¿Por qué?

Miras al presente y analizas tus circunstancias, tu situación.

Miras al pasado y observas todas aquellas pequeñas o grandes decisiones que te han convertido en quien eres, te guste o no. Intentas recordar por qué tomaste aquel camino y no otro, por qué rompiste aquella relación e iniciaste aquella otra; pero el tiempo ha seguido con su inexorable transcurrir y las razones están borrosas, bloqueadas tras una capa de recuerdos superfluos.

Intentas ponerte en tu situación de aquel entonces, pero no puedes. Eres diferente. Has cambiado.

Tan solo te queda seguir con tu caminar. Tomar nuevas decisiones y esforzarte para que en un futuro, cuando vuelvas a realizarte esta pregunta, mires hacia el presente con orgullo y al pasado con satisfacción.


domingo, 6 de diciembre de 2009

La caída del guerrero


Y sus manos se cubrieron de sangre.

Aunque aquella vez provenía de una herida grabada en su propio pecho.

Elevó la mirada para contemplar el recocijo sádico en el rostro de su verdugo.

Fue entonces cuando la espada cayó sobre él.



sábado, 31 de octubre de 2009

Filosofía

He encontrado por la red unas sabias palabras que me gustaría compartir.


"Para ser grande, sé entero:
nada
tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa.
Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas,
por eso la luna brilla toda en cada lago,
porque alta vive."


Este texto, del escritor portugués Fernando Pessoa, ha logrado despertar en mí una extraña inquietud. Deseo analizar su contenido y quizás en un futuro escriba sobre mis conclusiones. De momento dejo que sean los lectores los que descubran en él un pequeño trozo de su propia personalidad.

jueves, 1 de octubre de 2009

Jueces y ajusticiados

El Guardián limpió la oscura sangre que bañaba sus armas utilizando los ropajes de los caídos. Sus dos fieles espadas desaparecieron entonces bajo su capa. Comenzó a caminar, alejándose del campo de batalla atestado de cadáveres mutilados.

Con un breve destello de luz sus dos níveas alas desaparecieron en una nube de plumas que el viento se encargó de esparcir. El claro brillo de sus ojos se apagó. Ya nada le distiguía de aquellos vulgares humanos.

El juicio había comenzado.